miércoles, 18 de noviembre de 2009

El peligro de quitarse la burka


Cuando decidió estudiar, escogió huir del analfabetismo que acapara al 84% de las afganas. En Kabul, aquella ciudad con casas de ladrillo y barro que se asemejan al rojo del averno, Anese de 25 años cambió la burka por un micrófono.

Despierta Afganistan y en Tolo la cadena más popular del país. Cinco mujeres se alistan para entrar a un mundo de hombres. Tres presentan noticias y dos son reporteras. Anese, micrófono en mano y camarógrafo al lado, recorre la ciudad esquivando insultos como buscando lo que es noticia. “Solo me muevo por Kabul porque en las provincias es imposible. No podría salir con el micrófono. Nunca aparezco en la pantalla. Solo pongo mi voz través de la celda que me cobija. A mi familia no le gusta que sea periodista. Sentirían una gran vergüenza si todos me pudieran ver”.

"Cuando estoy en la calle grabando una entrevista los hombres me dicen cosas, algunas son insultos; otras, frases de mal gusto que no puedo repetir. (...) La situación de la mujer no ha mejorado, en las aldeas sufren malos tratos. Es una cuestión cultural: la mujer siempre ha sido un elemento secundario".

En el autoescuela Usmani, cerca del teatro nacional de Kabul, son tan modernos que enseñan a conducir a las mujeres que lo desean y pagan por ello. No muchas se atreven a romper el tabú. En Uslami los machos peatonalizados no se conforman con su rol de mirones y vagabundean por los alrededores para llamar putas a las aspirantes. Lo mismo le sucede a Anese en sus reportajes. Puta es toda aquella mujer que cree en la libertad.

Anese dice que es un trabajo duro y recuerda a las dos periodistas asesinadas, Zakia Zaki de Peace Radio y Shakiba Sanga Amaj, popular presentadora de televisión. "Siempre quise hacer este trabajo. Desde que tengo 12 años". Pese a su coraje reconoce que si su padre le prohibiera seguir en televisión tendría que dejarlo. "Soy musulmana y debo obedecerle".

Preguntada qué haría si su futuro marido le pidiera dejar el empleo, Anese sonríe desde un hilo de travesura: "Tendría que negociarlo con él antes y establecer las condiciones para evitar sorpresas, pero además de hacer televisión sé escribir y podría dar clases".

Que la Paz sea con ustedes


Paz Vega quitándonos el aliento
La historia de la democratización de la poesía

HORA ZERO

Eloy Jauregui, un poeta subversivo.



Cuando Eloy Jáuregui presentó el libro no pudo dejar de evocar con nostalgia aquellos años 70.

Tulio Mora le había pedido que asista al Teatro Mario Vargas Llosa para presentar su libro “Hora Zero: los broches mayores del sonido”.

Le llevo cinco años a Tulio Mora preparar aquel libro, que es el único registro que hay de este grupo de cómplices que fueron los participantes del movimiento. Le brillaban los ojos a Eloy mientras hablaba nerviosamente, tal vez, recordando sus 17 años cuando seguía a Jorge Pimentel y a Juan Ramírez, como un hermano menor que quiere aprender todo lo que se pueda.

-Este es un registro de 40 años de poesía subversiva- habría dicho Jáuregui. El aplauso general y el teatro queriendo estallar confirmaban que estos poetas no estaban tan solos como creían. Representaron una voz de protesta frente a todo lo establecido. Querían romper con el paradigma de la poesía elitista. Representaban a la nueva Lima.

Este movimiento integral de literatura y arte quebró todo el devenir de la literatura. Queríamos democratizar la poesía –había dicho Jáuregui ante los ojos de todos los que creyeron en esa escuela.

Estos poetas llamados infrarrealistas clausuraron una época de una literatura de gente asociada al poder.

Cinco años tomo hacer el libro y una vida le dedicaron estos poetas malditos a Hora Zero. Otro tipo de imágenes, bellos recuerdos.
La pregunta que derribo el muro
LA FUERZA DE LA PALABRA



Cuando Ricardo Erhman, con insistencia, levantaba la mano no se imaginaba la respuesta que encontraría.

Era 9 de noviembre de 1989 cuando sonó el teléfono. "Señor Ehrman, esta tarde a las seis hay una rueda de prensa” dijo una voz del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Riccardo trabajaba y vivía en Berlín Oriental, desde 1985, como corresponsal de la agencia italiana de noticias Ansa. "Me enviaron allí porque era de los pocos que sabía hablar alemán", recuerda hoy este octogenario afincado en Madrid.

Tomó su coche pasadas las cinco de la tarde y se dirigió confiado al Centro Internacional de Prensa, situado en Berlín Oriental. Mientras buscaba aparcamiento pensaba en el tema que se trataría dentro. “Es muy importante” le habían dicho cuando lo llamaron.

Estaba hablando Gunter Schabowski, alto miembro del Politburó y uno de los comunistas más poderosos de Berlín.

“¿Cree usted que fue un error introducir la Ley de Viajes hace unos días?", preguntó Erhman. Schabowski se puso nervioso. “Para evitar problemas, bastara mostrar el documento de identidad para poder salir”, respondió. “¿A partir de cuándo?”, repreguntó. “En este instante” fue la respuesta que congeló todo.

"Esto es un flash informativo", gritó por teléfono a la central de su agencia en Roma: "¡Ha caído el Muro de Berlín!". La noticia era tan inverosímil, que en la agencia esperaron unos minutos para comprobar si otra agencia sacaba la noticia. Pasaba el tiempo y crecía el riesgo de perder la exclusiva. “Debe ser verdad: ¡vamos con la noticia!” Ansa dio la exclusiva. El Muro ya estaba derribándose.

La Concentración


La puerta del cuarto se abrió y asustó a los que estaban presentes.

-Eras tú Merino –dijo Farfán mientras le daba un sorbo a su vaso con whisky.

Tenia un jean negro focalizado y un polo rosado “Dolce & Gabbana” ceñido al cuerpo que contrastaba con el pantalón y con su piel.

-¿pero qué estás haciendo? –le reclamo Merino.
-Se consciente pues, un empate a Brasil no lo hace cualquiera.

Ellos no eran los únicos en la escena. Unos rulos humectados ondeaban frente al espejo del baño.

-Tenemos que celebrar el tremendo partido que nos hemos jugado –añadió Acasiete mientras se echaba una crema al pelo.

Un “cooler” abierto yacía en el suelo. Tenía hielo y dos botellas de whisky.

-Pero si mañana partimos a Ecuador y jugamos dentro de tres días –espetó Merino.
-¿Y? Nadie se va a dar cuenta, no va a pasar nada –Farfán lo miro por sobre su hombro y una mueca de fastidio se dibujo en su rostro.
-Ya Chato, no jodas, no va a pasar nada –dijo Acasiete.

Acasiete volteó hacia Farfán.

-¿Hablaste con las “gozadoras”?

Merino abrio la boca pero más los ojos.

-Encima van a meter mujeres, no seas pendejos, la van a cagar –los enfrento Merino. -El “manto sagrado” se tiene que respetar.
-¿El “manto sagrado”? ¿Qué está hablando este enano?-dijo Farfán.

Se secó el whisky y giró hacia Acasiete. Este ya había salido del baño, tenía un jean roto apretado a las piernas y un polo Versace. Su pelo era alisado por una bincha hasta la mitad de su cabeza, luego seguían unos rulos que caían hasta sus hombros.

-Ya están en camino Karen, Leysi y Paola.
-¿Karen Dejo? ¿Leysi Suarez? ¿Paola Ruiz? ¿Todas ellas van a venir?-interrumpió Merino.
-Sí, todas ellas. Más bien, ya arranca compadre que ya deben de estar llegando –respondió Acasiete.
-Pero ellas son tres y ustedes dos.
-Sí, pero el negro, después de su pretemporada en Holanda, se bate con dos como si nada.
-¿No me podría quedar? En Salerno, dentro de la colonia peruana, suena mucho el nombre de Karen Dejo.

Merino cerro la boca y bajo los ojos.

-¿Cómo y el “manto sagrado? ¿No que había que respetarlo?
-Sí, pero es Karen Dejo huevón, es mi fantasía. Esta vez quería que lo tomen en serio.
-No sé si estés a la altura –respondió Acasiete mientras se reía.
-Ya déjalo Santi, después del partido de hoy, mejor la hago con una –dijo Farfán.

Farfán sirvió un vaso más de whisky mientras Merino se arreglaba en el espejo del baño.

El precio de buscar un cambio


Cuando Manuel Zelaya era exiliado de Honduras jamás imagino que para volver iba a cruzar montañas y ríos durante dos días. El presidente de Honduras fue detenido junto a toda su familia y expulsado del país por los militares el pasado 28 de Junio.

He sido victima de un “secuestro brutal” por parte de un “grupo de militares”. –sentenciaba Zelaya en Costa Rica, una vez adquirido el asilo, calificando la acción como “complot”.

El derrocado presidente ya se encuentra en su país, inmovilizado en la embajada de Brasil.

Mientras Roberto Micheletti, presidente del congreso que tomo el poder ante su intempestiva salida, le pide que se entregue, Zelaya recibe el calor del pueblo hondureño que salio a protestar a la calle sin importarles el toque de queda.

La mayoría de medios está haciendo llamamientos a la población a que permanezcan en sus casas y esperen una comunicación oficial por parte de una autoridad que no ha sido identificada. Entretanto se aprecian algunas columnas de humo en distintos puntos y el ejército ha sacado los tanques a la calle.

Esta semana, el presidente hondureño anunció la destitución del jefe del Estado Mayor, el general Romeo Vásquez, lo que provocó protestas enérgicas en el país, muy dividido ante la consulta convocada para este domingo por la que Zelaya pretendía reformar la Constitución, lo que fue el detonante de la destitución.

El golazo del Che


Cuando Gabriel Vílma bajó del bus, con su hijo en brazos, no se imaginaba el futuro que le esperaba. Llegaba a la capital para reforzar al San Agustín, club que, bajo la presidencia de Jorge Reyes Ronceros, trataba de armar un gran cuadro para afrontar el descentralizado 91.

Había dejado su natal Córdoba advertido de que el futbol no dura toda la vida y jugándose una de sus últimas oportunidades. Percatándose de aquello es que se puso como objetivo enamorar a Gloria Reyes, hija del presidente del club. Pero el presidente del club, no era una persona cualquiera, era, además, tío del ahora presidente del Perú, Alan García.

Después de pasear su futbol por el Deportivo Municipal, ya casado con Gloria, Gabriel colgó los chimpunes, le dijo adiós al futbol. Se terminaron los años 90, así también los ahorros del suegro y el argentino no sabía qué hacer. Trato de armar una pequeña empresa pero los contactos de la familia ya no eran tan efectivos como antes.

Después de pasar algunos años difíciles, el APRA regreso al poder y la luz volvió a alumbrar al buen Gabriel. El clásico compañerismo aprista trajo bonanza a la familia. El “parrillero” se hizo lobbysta. Hoy maneja un Mercedes del año y tiene un departamento de estreno en Chacarilla. Podemos concluir que el “Che” la hizo.